Sus profesionales defienden otra manera de entender el cuidado para que los usuarios vivan con dignidad, autonomía y sentido de pertenencia
En el Centro de Día MIMO-La Flota entienden que la atención integral significa mirar mucho más allá de la enfermedad o de la dependencia. Hasta sus instalaciones, cada persona llega con una historia, una forma de vivir, unas capacidades y unos afectos que merecen ser conocidos y respetados, y el objetivo de sus profesionales es mantener la autonomía el mayor tiempo posible, potenciar las capacidades que conserva cada persona usuaria y ofrecer un entorno donde siga sintiéndose útil, escuchada y protagonista de su propia vida.
Las emociones ocupan un lugar central en esa manera de cuidar. «Sabemos que el envejecimiento no solo transforma el cuerpo, sino también la forma de relacionarse con uno mismo, con la familia y con el mundo», indica su director, José Fernández-Rufete Gómez. Por eso trabajan para que las personas usuarias encuentren un espacio donde sentirse acompañadas, comprendidas y valoradas. «Cuidar comienza muchas veces por una conversación, una sonrisa o la sensación de pertenecer a una comunidad que les espera cada mañana», apunta.
Sus programas tienen como meta el bienestar y el fomento de la autonomía. Desarrollan intervenciones específicas de estimulación cognitiva, memoria, atención, lenguaje y orientación, ejercicio físico adaptado, fisioterapia, terapia ocupacional, actividades musicales, lectura, creatividad, nuevas tecnologías, salidas culturales y proyectos intergeneracionales que conectan a los mayores con niños y jóvenes. Porque mantenerse activo no consiste únicamente en hacer ejercicios, sino en seguir teniendo motivos para ilusionarse cada día.
Enfoque multidisciplinar
Uno de los aspectos que más diferencia al Centro de Día MIMO-La Flota es precisamente esa forma de entender el cuidado. Apuesta por una atención profundamente personalizada, por un equipo humano y cercano y por una relación muy estrecha con las familias, a las que consdieran parte esencial del proceso de atención. En los últimos años también han impulsado una importante transformación digital del centro, incorporando nuevas herramientas tecnológicas y desarrollando proyectos innovadores que mejoran la comunicación, el seguimiento profesional y el acompañamiento a las familias, siempre poniendo la tecnología al servicio de las personas y nunca al revés.
Para garantizar esa atención cuenta con un equipo multidisciplinar formado por dirección técnica, enfermería, psicología, fisioterapia, trabajo social, personal técnico de atención sociosanitaria, transporte adaptado y personal de apoyo. Todos comparten una misma filosofía: trabajar coordinadamente para ofrecer respuestas integrales a las necesidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales de cada persona.
Más que un recurso asistencial, MIMO aspira a ser un lugar donde las personas mayores continúan escribiendo su historia con dignidad, autonomía y sentido. «Quizás el verdadero éxito de nuestro centro de día no pueda medirse en estadísticas, sino en algo mucho más sencillo: que cada mañana haya personas que entren sintiendo que llegan a un lugar donde siguen siendo ellas mismas. Ahí es donde comienza nuestra manera de entender los cuidados y la atención», señala el director.